La lengua está sola en la boca

miércoles, 8 de enero de 2014 - Publicado por Unknown en 16:17
Me han robado desaparecido tres entradas con sus fotos, enlaces y una música estupenda; cuatro borradores; los comentarios de las entradas publicadas, incluso los del pobre Terenci que hoy -por primera vez- me ha dado un susto de muerte con su reaparición en portada; las visitas y las posiciones privilegiadas (seguro) en los buscadores.
Con todo ello, me han robado (ahora sí procede) la Navidad, la Nochevieja y los Reyes. Así, de un plumazo, de la noche a la mañana. Eso sí, los quilos de más de las fiestas no se los ha llevado nadie. Ni han repuesto el mueble bar. Ni han rellenado el congelador y la nevera. Ni la cuenta corriente.
Menudo trauma.
PD. Y vosotros, por favor, dejad de enviar tantas muestras de solidaridad, me estáis saturando el correo.

Hoy es un gran día

Publicado por Unknown en 16:15

Mi madre, Carmiña, nuestra Muralla hoy cumple uno más…
Esperemos que se lo tome al pie de la letra y se siente al festín…
Ya sabéis: el cava y el tiramisú corren de mi cuenta, que no se diga, que madre no hay más que una (afortunadamente)
Quérote, nai, infinidade!

Esa es Valentina. Tres semanas con la pata chula. Se escurrió de mi mano una mañana y salió volando por el salón. Tras un paseo aéreo por plantas y cuadros, aterrizó en el respaldo del trono de Napoleón, a medio palmo de su trufa siempre brillante. Acércate, gordito, acércate. Fracciones de segundo, cruce de cables reflejado en las incipientes cataratas del abuelo y como en las pelis de dibujos animados, con un rápido movimiento se abrió la boca del lobo y se cerró. Sólo se veía la punta de la cola, apenas una pluma asomaba del hocico. Un grito huracanado salió de mi boca: ¡No, Napoleón, suéltala! Y Valentina salió escupida y viva para sorpresa de todos.
El suceso dejó a Napoleón sumido en el desconcierto: el sueño de su vida se había hecho realidad, por fin había tenido a un emplumado entre sus dientes. Aún hoy, la mira en la jaula y no comprende qué pasó. Valentina, en cambio, farda de su aventura desde su columpio…
Acércate, gordito, acércate

Teclas

Publicado por Unknown en 16:13
Underwood 1 bis, por © Marta Pereyra

Escriben solas. Escriben cosas que parecen mías, pero que no recuerdo haber pensado ni sentido. Cuentan historias. Nuestra historia: la pasada, la presente y la futura. La cuentan con esmero, con soltura, intentando convencerme de que sólo con inventarte puedo sobrevivir. Pero no es cierto, no pueden conmigo. No me volverán loco. Tú existes, estás ahí, en alguna parte, al otro de esta niebla, al otro lado de cualquier niebla. Sólo debo ser paciente y seguir esperándote sin enloquecer.

Mis amigos me dicen que no me torture, que aparecerás -más tarde o más temprano- que te encontraré porque te busco. Yo me miro las manos mientras me hablan y las veo cada vez más viejas, más curtidas. Me pregunto si serán las que tú deseas que te toquen. Mis manos grandes y musculosas de otros tiempos ya no son lo que eran. Que sólo saben de ti por las veces que han acariciado las teclas de este mismo teclado, que sólo saben de ti por las veces que han guiado mis fantasías de ti hasta mi sexo. Mi sexo que ahora te saluda, erecto, preparado, dispuesto… Y sólo encuentra el calor de mi mano derecha, de mi cansada y vieja mano derecha, que la izquierda nunca me sirvió de mucho, aunque las teclas insistan en lo contrario.

Suena la misma música de siempre, la misma que siempre quise poner para nosotros, para bailar contigo, abrazándote por la cintura. Tu cintura, esa cadencia en mitad de un vientre, el tuyo, que iba a guarecer a todos nuestros hijos, el que iba a recibir el estallido de mi sexo cuando nuestros hijos –todos ellos- ya hubiesen existido. Ahí están ahora mis manos, en tu cintura. Ahí están hoy las dos, que ya no tengo alma para más homenajes que estas cuatro líneas que consigo robarle a las teclas.Y reviso mi vida sin ti, mi vida llena del deseo de ti, mi vida contigo, antes de que nada me obligue a parar, antes que nada –ni estas teclas desgraciadas- se de cuenta y deba parar y ya no quede tiempo ni para las dudas…

Si te encuentro, si aún hay tiempo para un nosotros, serás la que soñé que envejecería conmigo, con tus senos caídos, tu culo caído y tus piernas cansadas. ¿Me harías temblar aún? Reviso mis recuerdos. Pongo en orden mi memoria y no sé verte. ¿Habré llegado a conocerte y no te vi? ¿Es posible que -de entre todas a las que rechacé- alguna fueras tú?
¿Quién nos ha robado tantos momentos? Dime, ¿quién ha sido? Han sido las teclas, ¿verdad?

Mecatronica | Bon Nadal

Publicado por Unknown en 16:10
Se puede vivir una larga vida sin aprender nada. Se puede durar sobre la tierra sin agregar ni cambiar una pincelada de paisaje. Se puede simplemente no estar muerto sin estar tampoco vivo. Basta con no amar, nunca, a nada, a nadie. Es la única receta infalible para no sufrir.
Robotica
Yo aposté mi vida a todo lo contrario.


Y hacía muchos años que definitivamente había dejado de importarme si lo perdido era más que lo ganado, creía que ya estabamos a mano el mundo y yo, ahora que ninguno de los dos respetaba demasiado al otro.
Pero un día descrubrí que todavía podía hacer algo para estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto. Entonces, me puse en movimiento. José Mecatronica

Ya estás allí, un poco más, en tu Alejandría. La misma a la que con tus palabras me invitaste a visitar. La que guarda también todas esas palabras tuyas, para siempre, para todos. Mecatronica.

Ya tienes un pie allí, para siempre, Terenci. El otro, sigue aquí, en la otra orilla. Mecatronica

Cuando a medianoche se escuche
pasar una invisible comparsa
con música maravillosa y grandes voces, Robotica
tu suerte que declina, tus obras fracasadas
los planes de tu vida que resultaron errados
no llores vanamente.
Como un hombre preparado desde tiempo atrás,
como un valiente
di tu adiós a Alejandría, que se aleja.
No te engañes
no digas que fue un sueño.
No aceptes tan vanas esperanzas.
Como un hombre preparado desde tiempo atrás,
como un valiente
como corresponde a quien de tal ciudad fue digno
acércate con paso firme a la ventana,
y escucha con emoción -no con lamentos
ni ruegos de débiles- como último placer,
los sones, los maravillosos instrumentos de la
comparsa misteriosa
y di tu adiós a esa Alejandría
que pierdes para siempre.
Cavafis, El dios abandona a Antonio

Un perro verde

martes, 12 de febrero de 2013 - Publicado por Unknown en 16:16

En una de la semanas más horribles de los últimos tiempos, me contagian doblemente con la meme de los hábitos extraños. Primero Un jubilado y luego Egonauta. Uno me castiga por no dejarle los besos en cristiano (¿será que estoy en puertas de apostatar, Jubilado?), el otro espera que de mi perdón nazca la pasión de la reconciliación. En fin, chicos, así no se trata a una Pajarraca, ¿verdad?

La cosa consiste en lo siguiente: El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título 5 hábitos extraños tuyos. Las personas que son invitadas o contagiadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debes escoger 5 nuevas personas a contagiar y añadir el link de su blog. No olvides dejar un comentario en su blog diciendo “Has sido contagiado ” y le dices que lean el tuyo.

Así que ahí van:

1. No puedo soportar que la boca de una aceitera me señale.

2. No puedo evitar piropear a todos los perros con los que me cruzo (y si me dejan, toquetearlos).
3. Me encanta apretar el tubo de la pasta de dientes (y el de cualquier pomada) por el centro.
4. No salgo de casa sin los pendientes puestos.

5. En verano, busco en la desnudez de los pies ajenos, cuento los dedos, como si fuesen hojas de tréboles, esperando llegar al sexto…

Y ahora, me perdonarán, pero hay aquí unos señores de blanco que insisten en que meta los brazos en una camisa muy extraña… Al menos así no podré contagiar a nadie, ¿no?